Desde hace más de una década se desarrolla en Venecia un proyecto sin precedentes con el que se espera contener la cada vez más alta y persistente marea y, de esa forma, preservar a la población y los íconos culturales de la ciudad durante muchos años más.
Hace unos 1,600 años, un grupo de habitantes de la península itálica que huían de invasores decidieron establecer su ciudad sobre el agua, con la esperanza de que, al estar rodeados por ésta, gozaran de suficiente protección de los intrusos. Tuvieron éxito, pero con el paso del tiempo se hizo claro que el agua representaba también un peligro.
La ciudad de Venecia está construida en medio de una laguna en la costa oriental de Italia, apenas por encima del nivel del mar, sobre una arcaica mezcla de pilotes de madera, arena y escombro. Hasta la fecha, la marea entra y sale de la laguna principalmente por tres accesos, y está creciendo a un ritmo de 3 milímetros por año, fenómeno que muchos científicos atribuyen al calentamiento global.
Además de las miles de personas que ahí residen, uno de los principales motivos para proteger Venecia son sus testimonios históricos y culturales. De esta tarea se encargará el Módulo Experimental Electromecánico (MOSE, por sus siglas en italiano), una instalación que se ha vuelto necesaria debido a que el centro urbano, de manera paulatina, está sufriendo mayor asedio del mar año con año.
Elaborado por Helios Comunicación. Puedes leer el artículo completo en la revista Ingeniería Civil 574, disponible en el sitio web del CICM o en el siguiente enlace: IC 574