30 noviembre, 2025 10:26 am

Alma Rosa Huerta Vergara Investigadora posdoctoral. Facultad de Ingeniería, UNAM.

Saúl Arciniega Esparza Profesor de la Facultad de Ingeniería, UNAM.

José Antonio Hernández Espriú Profesor de la Facultad de Ingeniería, UNAM.

InFluye H2O es una herramienta interactiva que tiene como objetivo promover la participación ciudadana a través de la visualización de datos oficiales y la generación de nueva información basada en experiencias de la población respecto al suministro de agua a nivel doméstico. Integra datos abiertos, principalmente del Sistema de Aguas de la Ciudad de México, la Secretaría de Medio Ambiente y otras plataformas de información hídrica, e incorpora la participación ciudadana a través de una encuesta en línea, lo que enriquece el diagnóstico y da visibilidad a problemáticas en el acceso y uso de agua en la Ciudad de México.

La Ciudad de México enfrenta desafíos estructurales relacionados con el agua, como la extracción intensiva de agua de los acuíferos, pérdidas en redes de distribución y una demanda creciente. En las últimas décadas, los avances tecnológicos han facilitado la generación de un gran volumen de datos sobre procesos hidrológicos y el estado de las fuentes de abastecimiento. Sin embargo, la mayor parte de esta información no sigue un enfoque sistemático y no está disponible de manera accesible para la mayoría de las personas, lo cual dificulta su uso en los procesos de toma de decisiones en diferentes niveles gubernamentales. Este escenario plantea tanto un reto como una oportunidad para promover nuevas formas de comunicación y participación entre instituciones y ciudadanía.

La participación ciudadana puede complementar los datos oficiales al aportar una visión localizada y cotidiana de las condiciones del servicio, las problemáticas y las oportunidades de mejora. Para que esta participación resulte significativa, se requiere compromiso social, procesos de educación y capacitación técnica, así como plataformas accesibles que permitan generar, validar y utilizar la información de forma efectiva.

Con esta perspectiva se desarrolló InFluye H2O, una aplicación creada en el marco de un proyecto posdoctoral de la Dirección General de Asuntos del Personal Académico de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Esta herramienta interactiva promueve la colaboración entre ciudadanía, academia y autoridades para recopilar datos, identificar problemáticas locales y construir soluciones sostenibles. El proyecto piloto abarca la Ciudad de México y propone un modelo de monitoreo participativo que contribuya a una gestión del agua más equitativa, accesible y sostenible para los habitantes.

Contexto hídrico en la Ciudad de México

La Ciudad de México está ubicada a 2,240 metros sobre el nivel del mar; cuenta con 16 demarcaciones territoriales y una superficie de 1,495 km². Es uno de los principales centros urbanos del país y está expuesta a diferentes tipos de riesgos naturales, incluidos los  geológicos, que se ven acentuados por actividades humanas y el crecimiento poblacional (figuras 1 y 2). El suministro de agua constituye un desafío constante para una ciudad de más de nueve millones de habitantes, con más de 20 millones en su área metropolitana; a esto se suma una población flotante estimada en 2.3 millones de personas que se trasladan a la ciudad cada día, con lo cual aumenta la presión hídrica sobre el sistema.

La ciudad se asentó principalmente en un sistema lacustre compuesto por cinco lagos: Zumpango y Xaltocan en el norte; Texcoco en el centro; y Xochimilco y Chalco en el sur. Durante la temporada de lluvias, estos cuerpos de agua se conectaban y provocaban inundaciones que afectaban a los asentamientos humanos. Tales eventos llevaron a que, desde tiempos prehispánicos y durante el periodo colonial, se construyeran obras hidráulicas cada vez más sofisticadas, incluidos túneles, canales y sistemas de drenaje profundo, cuyo propósito principal era el drenar la cuenca.

Este enfoque, centrado en la evacuación, dio lugar a una paradoja: una ciudad históricamente inundable que hoy enfrenta escasez hídrica. Buena parte del agua utilizada se descarga fuera de la cuenca, sin intenciones de recuperarla. Uno de los principales destinos es la presa Endhó, en el estado de Hidalgo, donde se almacena y distribuye para riego agrícola en el Valle del Mezquital. Si bien esta práctica ha sido beneficiosa para la producción de alimentos, incluyendo el cultivo de maíz, frijol y tomate, ha traído consigo impactos negativos, ya que la filtración de agua no tratada ha contaminado suelos y acuíferos, y dañado a las comunidades y ecosistemas circundantes.

Actualmente, la Ciudad de México no es autosuficiente en materia hídrica. Se abastece a través de una compleja red operada por diversos organismos, entre ellos el Sacmex (Sistema de Aguas de la Ciudad de México), responsable del suministro general. Esta red combina fuentes internas y externas que, en conjunto, producen en promedio cerca de 30 m³/s para satisfacer las necesidades de la población. Entre las fuentes internas están los acuíferos Zona Metropolitana de la Ciudad de México, Texcoco y Chalco-Amecameca; entre las fuentes externas están los sistemas Lerma-Cutzamala, Plan de Acción Inmediata (PAI) y Chiconautla. Estos últimos fueron construidos con el fin de disminuir la extracción intensiva de los acuíferos, actividad que ocasionó hundimientos diferenciados y ocasionó daños a viviendas, vialidades y redes de distribución de agua potable.

A pesar de los esfuerzos por traer agua desde fuentes lejanas, se estima que el 40% de este suministro se pierde por fugas y tomas clandestinas. El transporte del recurso conlleva además un elevado costo económico y energético. Si bien se han implementado acciones para conservar y modernizar la infraestructura, muchas de estas soluciones han sido transitorias y han implicado altas inversiones. Una proporción importante del presupuesto se destina al mantenimiento y operación de los sistemas existentes, en particular al consumo eléctrico de los equipos de bombeo que extraen y trasladan el agua desde otras regiones. Solamente en energía eléctrica para bombear el agua del Sistema Cutzamala se requieren más de 3,000 millones de pesos anuales.

Enfoque técnico y desarrollo de la herramienta

La Ciudad de México sigue un esquema lineal de extracción, uso y disposición de agua (figura 3), el cual contrasta con los principios de circularidad que buscan aprovechar al máximo el recurso minimizando pérdidas, promoviendo su reúso y disminuyendo la generación de residuos. En respuesta a este desafío, se creó InFluye H2O (figura 4), una aplicación digital interactiva desarrollada en el lenguaje de programación R, con el objetivo de integrar a la ciudadanía en la generación, consulta y análisis de información sobre el agua.

La aplicación permite visualizar reportes ciudadanos sobre desabasto, fugas y percepción de calidad del agua, datos que se complementan con indicadores oficiales de abastecimiento, consumo y tratamiento provenientes de instituciones como el Sacmex y la Secretaría de Medio Ambiente, y plataformas de datos abiertos como la de visualización de variables hidrológicas de la cuenca de México (BM-Recharge). Los datos integrados incluyen volúmenes extraídos de agua de pozos, consumo medido, aguas residuales tratadas, temperatura y precipitación, así como información sobre sistemas de captación de agua de lluvia.

Los mapas interactivos y gráficos dinámicos de InFluye H2O permiten a los usuarios explorar el estado del sistema hídrico en diferentes regiones de la ciudad, de manera que la información sea accesible intuitivamente. También integra encuestas en línea para aumentar la participación ciudadana y crear una base de datos histórica que registre información local sobre el acceso al agua y la percepción sobre el recurso.

La herramienta está orientada al público en general, tomadores de decisiones, estudiantes e investigadores. Su objetivo es aumentar la información hídrica del abastecimiento y uso de agua en la ciudad, generar conciencia social, apoyar la toma de decisiones, funcionar como un centro de consulta de cocreación y diseñar un marco de acción que pueda replicarse en otras áreas urbanas con condiciones similares.

Marco legal y función social de la herramienta

La Organización de las Naciones Unidas establece que todas las personas deben tener acceso suficiente, salubre, aceptable, accesible y asequible al agua para satisfacer sus necesidades básicas. Este principio está incorporado en todos los niveles de la legislación en México, incluyendo la Ley Nacional de Aguas, que establece que el consumo humano tiene prioridad sobre otros usos de agua, y en la legislación local de la Ciudad de México.

Sin embargo, garantizar este derecho en la realidad depende de tener infraestructura y volumen disponible, además de contar con información clara, accesible y actualizada sobre la disponibilidad, calidad y uso del recurso. Eso ha sido un desafío en muchas urbes, incluida la Ciudad de México, donde hay muchos datos técnicos, pero no siempre están estructurados de manera comprensible ni son del dominio público.

InFluye H2O, en este sentido, es una herramienta que puede reforzar la realización efectiva del contenido normativo del derecho humano al agua. Esta integración no solo complementa las bases de datos oficiales sino que también es una forma de medir desigualdades en el acceso y las condiciones de servicio que no son documentadas.

Referentes internacionales y replicabilidad

Plataformas como NEWater (Singapur) y BlueDrop (Lisboa) han demostrado que la tecnología puede ser una aliada estratégica para mejorar la gestión del agua. Ambos modelos integran monitoreo en tiempo real, bases de datos abiertas y mecanismos de colaboración con los usuarios, lo cual permite una gestión más transparente, eficiente y participativa.

InFluye H2O retoma estos principios y los adapta al contexto urbano latinoamericano combinando escalabilidad técnica, software de código abierto y procesos participativos para el monitoreo ciudadano. Su enfoque facilita el acceso a información hídrica y promueve la construcción colectiva de conocimiento sobre el uso, disponibilidad y calidad del agua en espacios urbanos.

Además, su diseño y su desarrollo en una plataforma de código abierto lo convierten en un modelo técnicamente replicable. Puede ser adaptado con relativa facilidad a otras ciudades o regiones con desafíos similares incorporando capas de información local, indicadores específicos y estructuras de gobernanza propias. Esta capacidad de ajuste permite que InFluye H2O no solo funcione como herramienta de diagnóstico para la Ciudad de México, sino también como base para una red de monitoreo ciudadano del agua en distintas zonas urbanas del país.

La tecnología se complementa con la participación social para resolver problemas complejos. Cuando las comunidades proporcionan datos, diagnostican problemas y proponen soluciones basadas en experiencias vividas y cotidianas, existe más información contextualizada y útil para informar decisiones públicas y técnicas con mayor precisión.

Conclusión

La gestión del agua en las ciudades enfrenta desafíos técnicos, institucionales y sociales; InFluye H2O es una herramienta que fomenta que la población pase de ser un usuario pasivo a ser un generador activo de información valiosa para la planificación y mejora urbana. No busca sustituir plataformas o sistemas existentes, sino ofrecer un componente adicional que fortalezca procesos de gobernanza más abiertos y adaptativos. Como modelo en desarrollo, esta herramienta tiene el potencial de consolidarse como una plataforma digital que, además de registrar reportes, articule procesos de participación relacionados con programas de monitoreo del consumo, abastecimiento, calidad y cobro del agua. Su futuro no radica únicamente en la tecnología, sino en el interés de la población en participar y en su capacidad para integrarse en políticas públicas que reconozcan la información ciudadana en la gestión urbana del agua.

Te invitamos a sumarte y hacer que la información fluya e influya en nuestra ciudad en  https://lc.cx/3Ov2J6 o escaneando el código QR de la figura 5

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