Arturo Gaytán Covarrubias Ingeniero civil con maestría en Ingeniería. Gerente de Innovación y Sostenibilidad en el Centro de Innovación y Desarrollo de Cemex México. Certificado como ENVISION Sustainability Professional y LEED Green Associate.
Este artículo tiene como objetivo explorar el impacto que genera la industria de la construcción en el deterioro del planeta. Mediante el análisis del uso de recursos, como el concreto y el agua, y de la generación de residuos –factores relacionados directamente con las emisiones–, se busca identificar las principales fuentes de dióxido de carbono y otros gases de efecto invernadero en la industria. Se subraya la urgencia de tomar medidas como la adopción de prácticas más sostenibles para alcanzar un futuro con bajas emisiones y evitar los efectos irreversibles del cambio climático.
En su largo proceso de evolución, la sociedad humana ha desarrollado tecnologías que han contribuido a mejorar su calidad de vida; con el uso de la ciencia, ha alcanzado un conocimiento que le permite entender el impacto de sus acciones en el mundo. Sin embargo, también como resultado de ese proceso hoy se enfrenta a una serie de situaciones adversas como el crecimiento poblacional, la escasez de recursos, la alteración de los ecosistemas y la pérdida de la biodiversidad; todo ello está provocando un desequilibrio en el planeta que puede dar lugar a consecuencias irreversibles.
Para comprender mejor qué es y cómo se manifiesta el desequilibrio ambiental en el planeta, es fundamental conocer y familiarizarse con conceptos clave como el efecto invernadero, las emisiones de CO2, el crecimiento poblacional y la relevancia de ciertos recursos naturales para el desarrollo de la sociedad, entre otros (figura 1).
Efecto invernadero y emisiones de CO2
El efecto invernadero es un fenómeno natural causado por gases de efecto invernadero (GEI), entre ellos el dióxido de carbono (CO2), el metano (CH4), el óxido nitroso (N2O) y los gases F, como los clorofluorocarbonos (CFC), hidroclorofluorocarbonos (HCFC), hidrofluorocarbonos (HFC), hidrofluoroolefinas (HFO), perfluorocarbonos (PFC) y hexafluoruro de azufre (SF6), entre otros.
El CO2 es el de mayor relevancia por ser el que más se genera en el planeta por actividades humanas.
El efecto invernadero es un proceso natural en el que los gases de efecto invernadero (GEI), como el CO2 y el metano, atrapan el calor del Sol y evitan que se escape al espacio (figura 2). Esto mantiene la temperatura de la Tierra en niveles adecuados para la vida. Sin embargo, el exceso de estos gases por las actividades humanas está intensificando el efecto, y causando el calentamiento global.
El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático de la ONU (IPPC, sus siglas en inglés) fue creado por la Organización Meteorológica Mundial (OMM) y ONU Medio Ambiente, con el fin de proporcionar una fuente objetiva de información científica acerca del calentamiento global. En 2018 publicó un informe especial sobre los impactos del calentamiento global, en el que destaca que para limitar el calentamiento global a 1.5 ˚C se requerirán transiciones “rápidas y de gran calado” en la tierra, la energía, la industria, los edificios, el transporte y las ciudades.
De no implementarse estos cambios, el planeta podría enfrentar consecuencias graves, como sequías más frecuentes y aumento del nivel del mar, entre otros impactos significativos (figura 3).
Las emisiones netas mundiales de CO2 de origen humano tendrían que reducirse en un 45% para 2030 con respecto a los niveles de 2010, y seguir disminuyendo hasta alcanzar el “cero neto” aproximadamente en 2050 (ONU, 2025).
El más reciente informe del IPCC, publicado en 2021, menciona que en el periodo 1850-2020 los GEI procedentes de las actividades humanas son responsables de un calentamiento de aproximadamente 1.1 ˚C (IPCC, 2021). Prevé que la temperatura mundial promediada durante los próximos 20 años alcanzará o superará un calentamiento de 1.5 ˚C. Según la NASA, dos terceras partes de este incremento de temperatura se ha dado desde 1975, a una tasa de 0.15 a 0.20 ˚C por década, dejando la temperatura media de la Tierra en 14 ˚C.
Sentando las bases para el cambio
Varias han sido las acciones globales que se han llevado a cabo para enfrentar el fenómeno del cambio climático. A continuación, en una breve cronología, se destacan las más importantes:
1992: la Cumbre para la Tierra dio lugar a la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) como primer paso para afrontar este problema.
1995: la comunidad internacional inició negociaciones para fortalecer la respuesta mundial al cambio climático.
1997: el Protocolo de Kioto fue aprobado por 84 países y ratificado por 46.
2005: entró en vigor el Protocolo de Kioto, uno de cuyos objetivos para 2012 fue la reducción media de 5% de emisiones en comparación con los niveles de 1990 para 36 países industrializados y la Unión Europea, por ser los principales responsables de los niveles de GEI.
2015: Acuerdo de París (21ª Conferencia en París). Agrupó a todas las naciones del mundo por primera vez en la historia, que alcanzaron un acuerdo histórico para combatir el cambio climático y acelerar e intensificar las acciones e inversiones necesarias para un futuro sostenible con bajas emisiones de carbono. Se trazó el objetivo de mantener el aumento de la temperatura mundial en este siglo por debajo de los 2 ˚C con respecto a los niveles preindustriales, y proseguir con los esfuerzos para limitar el aumento de la temperatura a no más de 1.5 ˚C.
2021: suman 197 partes en la convención y 192 partes en el Protocolo de Kioto.
El crecimiento poblacional y la urbanización
En la actualidad, alrededor del 56% de la población mundial –4,400 millones de habitantes– vive en ciudades. Se espera que esta tendencia continúe; se calcula que la población urbana aumentará a más del doble para 2050, momento en que casi siete de cada 10 personas vivirán en ciudades, lo que significa el 68% de la población mundial (Banco Mundial, 2022).
En México, el 43% de la población vivía en localidades urbanas en 1950; para 1990 la tasa era ya de 71%, y en 2020 representó el 79%.
El aumento del uso del suelo urbano supera el crecimiento de la población hasta en un 50%; para 2030 esto puede añadir al mundo hasta 1.2 millones de kilómetros cuadrados de nueva superficie construida. Esa expansión ejerce presión sobre la Tierra y los recursos naturales, lo que produce resultados indeseables: las ciudades son responsables de dos tercios del consumo mundial de energía y de más del 70% de las emisiones de GEI (Banco Mundial, 2022).
Los recursos y residuos en la industria de la construcción
Los materiales utilizados en la construcción de edificios representan aproximadamente el 9% de las emisiones totales de CO2.
El consumo de materias primas casi se duplicará para 2060 (figura 4). A medida que crece la economía mundial y los niveles de vida se elevan, el mayor incremento se dará en minerales, incluyendo materiales de construcción y metales (ONU, 2022).
En nuestro país, se estima que de la producción de 6.5 millones de toneladas de desechos, 11% proviene de la construcción (figura 5). Para 2050, se calcula que se habrán construido alrededor de 7 millones de viviendas, que generarán 25 millones de toneladas de GEI (Senado de la República, 2021).
El concreto y las emisiones de CO2
El concreto tiene un papel protagónico en el desarrollo social moderno, ya que es el material de construcción más utilizado; al tener atributos insustituibles, seguirá siendo fundamental para construir las ciudades resilientes y modernas del futuro.
Para entender cómo esta industria puede contribuir a la reducción de emisiones de CO2, es necesario conocer las fuentes que lo generan, tanto en las materias primas como en el producto final.
El 90% de emisiones de CO2 del concreto provienen del cemento y el otro 10% proviene de otras materias primas, como los agregados, aditivos y agua, así como del transporte de estas; además, se contabilizan las emisiones que involucra su producción, comercialización y transporte. Es por ello que la mayor parte de las acciones para reducir las emisiones de CO2 deben concentrarse en el cemento (figura 6), sin descuidar la implementación de acciones en los otros componentes.
Agua: desafíos globales
El agua está en el epicentro de la sostenibilidad; es fundamental para el desarrollo socioeconómico, la energía, la producción de alimentos, los ecosistemas y la supervivencia de los seres humanos. El agua también forma parte crucial de la adaptación al cambio climático, y es un decisivo vínculo entre la sociedad y el medio ambiente. El agua es, además, una cuestión de derechos.
A medida que crece la población mundial se genera una necesidad creciente de conciliar la competencia entre las demandas comerciales de los recursos hídricos y las necesidades de las comunidades para satisfacer servicios básicos.
Agua y saneamiento son vitales para la salud, la educación y la productividad económica de las poblaciones. Algunos desafíos relacionados con estos servicios, de acuerdo con diversas agencias de la ONU, son los siguientes:
2,200 millones de personas carecen de acceso a servicios de agua potable gestionados de forma segura.
Casi 2,000 millones de personas dependen de centros de atención de la salud que carecen de servicios básicos de agua.
Más de la mitad de la población (4,200 millones de personas) carecen de servicios de saneamiento gestionados de forma segura.
297,000 niños menores de cinco años mueren cada año debido a enfermedades diarreicas causadas por las malas condiciones sanitarias o por el consumo de agua no potable.
2,000 millones de personas viven en países que sufren escasez de agua.
El 90% de los desastres naturales están relacionados con el agua.
El 80% de las aguas residuales retornan al ecosistema sin ser tratadas o reutilizadas.
Alrededor de dos tercios de los ríos transfronterizos del mundo no tienen un marco de gestión cooperativa.
En el sector agrícola se da el 70% de la extracción mundial de agua.
La importancia del agua en la construcción
El sector de la construcción es responsable del 16% del consumo mundial de agua.
El 9% de las extracciones de agua de fuentes naturales destinadas para el sector industrial se empleó en la producción de concreto, y ello significa el 1.7% de las extracciones del recurso hídrico en el mundo (Miller et al., 2018).
De acuerdo con otro estudio (Dubravcic et al., 2004), por metro cuadrado construido en una vivienda se requieren 684 litros de agua. Así, si se toma como referencia una casa tipo, que ronda los 70 m2, se puede concluir que se utilizaron 47,891.2 l de agua para su construcción.
Con estos antecedentes, se puede establecer lo siguiente: el agua para la producción de concreto y para el proceso productivo no está en contacto directo con la gente; es la que se utiliza directamente para mezclar en el concreto, pero también la que se usa para regar los agregados o los patios y vialidades dentro de la planta de producción para mantener la humedad o evitar que se levante polvo, para lavar el interior y el exterior de los camiones revolvedores, para actividades de mantenimiento de equipo fijo de las plantas y de equipo móvil, para pruebas y mezclas en laboratorio, así como para limpieza en diferentes áreas.
Por otro lado está el agua que tiene contacto con las personas, la cual debe ser potable: es el agua que se usa para consumo y para el aseo personal.
El agua utilizada para producir concreto tiene una función básica y fundamental; es la que reacciona con el cemento, y esta relación es la que da la resistencia al concreto, además de que lubrica la mezcla; brinda trabajabilidad al concreto en estado fresco y se asocia con el grado de porosidad en estado endurecido y con la durabilidad de la estructura.
El contenido de agua dentro del concreto, de entre todos los materiales, representa en peso entre 12 y 15%.
Conclusión
El cambio climático representa una amenaza grave para la humanidad y los ecosistemas. Las emisiones de CO2 y otros gases, así como el uso desmedido de recursos y la generación de residuos desempeñan un papel clave en este proceso. Para evitar consecuencias irreversibles, es crucial adoptar medidas que mitiguen los efectos del cambio climático.
La industria de la construcción, aunque esencial para el desarrollo y la modernización de las ciudades, tiene un impacto significativo en el deterioro ambiental del planeta. A través del uso intensivo de materiales como el concreto –cuyo componente principal, el cemento, es responsable del 90% de sus emisiones de CO2– y del elevado consumo de agua, este sector contribuye de manera considerable a la emisión de gases de efecto invernadero, al cambio climático y a la sobreexplotación de recursos naturales. Además, la creciente urbanización y el aumento de la población mundial intensifican la presión sobre los ecosistemas y los servicios básicos, lo que agrava aún más los desequilibrios ambientales.
El panorama exige una transformación urgente y profunda del sector mediante la adopción de prácticas sostenibles que permitan reducir las emisiones, optimizar el uso de los recursos, gestionar adecuadamente los residuos y repensar los modelos de urbanización. La implementación de tecnologías más limpias, la innovación en materiales de construcción, el reciclaje del agua y el diseño de ciudades resilientes son pasos clave hacia un futuro más sostenible. De no tomarse medidas inmediatas, las consecuencias podrían ser irreversibles para el equilibrio climático del planeta y la calidad de vida de las futuras generaciones.
Así, este análisis subraya la responsabilidad compartida entre gobiernos, industria y sociedad para repensar la forma en que construimos, poniendo en el centro la sostenibilidad como principio rector para preservar los recursos, mitigar el cambio climático y garantizar un entorno habitable para todos
Referencias
Banco Mundial (2022). Desarrollo urbano: Panorama general. Disponible en: https://www.bancomundial.org/es/topic/urbandevelopment/over
view#3
Dubravcic, A., et al. (2004) Cuantificación del consumo de agua en el proceso constructivo de viviendas unifamiliares tipo Estrategias de minimización. Sevilla: Departamento de Construcciones Arquitectónicas 1, Universidad de Sevilla.
Miller, S. A., et al. (2018). Impacts of booming concrete production on water resources worldwide. Nature Sustainability 1: 69-76.
ONU (2022). Global status report for buildings and construction Disponible en: https://www.unep.org/resources/publication/2022-global-status-
report-buildings-and-construction
Organización de las Naciones Unidas, ONU (2025). Desafíos globales. Cambio climático. Disponible en: https://www.un.org/es/global-issues/
climate-change
Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático, IPCC (2021). Climate change 2021. The physical science basis. Cambridge: Cambridge University Press.
Senado de la República (2021). El 50 por ciento de las emisiones contaminantes pertenecen al sector de la construcción. Disponible en: http://comunicacion.senado.gob.mx/index.php/informacion/boletines/
50135-el-50-por-ciento-de-las-emisiones-contaminantes-pertenecen-al-sector-de-la-construccion.html