Acceso al agua y riesgo sanitario
La pandemia de COVID-19 declarada en 2020 llevó a muchos países a poner a prueba sus capacidades para afrontar emergencias. La gestión del agua resultó ser un sector estratégico para afrontar la pandemia, según fuentes internacionales. En términos de abasto del servicio, el acceso al agua mejoró las capacidades de la población para reducir los contagios, mientras que había incertidumbre sobre el comportamiento del virus tanto en aguas residuales como en las fuentes de abasto.
Gloria Soto Montes de Oca Universidad Autónoma Metropolitana Cuajimalpa.
La mayoría de los casos de contagio durante la pandemia de COVID-19 se concentraron en las ciudades, y dentro de sus territorios fueron más numerosos en hogares con marginación.
La emergencia sanitaria requería mantener distanciamiento y seguir múltiples medidas sanitarias para reducir el riesgo. Sin embargo, las personas en condición de pobreza difícilmente podían permanecer aisladas, mientras que sus medios para seguir las medidas sanitarias eran limitados debido a los escasos servicios públicos provistos en las zonas donde habitan.
Respecto al agua, la pregunta es si el acceso al servicio de agua tenía una influencia significativa en el riesgo de contagios. En teoría, se sabe que el servicio de agua provee un medio asequible y seguro de sanitización. La falta del servicio reduce las posibilidades de lavarse las manos, lavar la ropa o asear cualquier superficie que pudiera tener el virus. Por ende, la carencia de este servicio se consideró un factor de vulnerabilidad de los hogares frente a la propagación de la enfermedad, sobre todo en contextos de alta exposición (Ortega et al., 2020). Además, en las zonas con marginación existe una mayor probabilidad de sufrir problemas con el servicio de agua.
Para confirmar la relación entre el acceso al servicio del agua y el número de contagios, se hizo un estudio con datos de la Ciudad de México (Soto et al., 2024). En el tema del agua, se utilizaron datos de fuentes oficiales del Sistema de Aguas de la Ciudad de México (Sacmex) sobre las colonias con servicio de tandeo y con condonación, mientras que en el tema de salud se procesó información de la Base del Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica en la Ciudad de México sobre el número de contagios de COVID-19 en escala de colonia.
A partir de estos datos se ubicaron las colonias con servicio provisto a través de tandeo y con condonaciones, con lo que se sabe que 2.6 millones de personas tienen problemas con el servicio de agua, equivalentes al 29% del total de la población (Soto et al., 2024). Lo ideal habría sido contar con información más precisa sobre las condiciones del servicio, como el número de horas y la frecuencia de los recortes. Por ejemplo, según la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares, el 70.2% de los hogares reciben agua diariamente, mientras que en el 16% la reciben cada tercer día; 13.8% la reciben dos veces por semana, una vez por semana o de vez en cuando; en tanto que en 6.6% de los hogares no la reciben y la consiguen acarreándola de otra vivienda, de una llave pública, de pozos, ríos, arroyos, lagos o lagunas, o la obtienen mediante pipas (Inegi, 2021). Estos datos coinciden con una encuesta nacional de hogares urbanos que encontró que cerca del 30% de estos enfrentan problemas de tandeo, pero además agrega que reciben agua solamente siete horas a la semana en promedio (CIDE-Conagua, 2012). Es decir, aquellos hogares que reciben agua pocas horas a la semana son altamente vulnerables ante el COVID-19. Sin embargo, estas dos últimas fuentes solo proveen información en escala de localidad, demasiado agregada para conocer las diferencias en términos de influencia del servicio de abasto de agua.
El análisis contempló los casos de COVID-19 entre el 29 de junio de 2020 y el 7 de febrero de 2021, periodo de alrededor de siete meses (Soto et al., 2024). Según los resultados, en la Ciudad de México los contagios de COVID-19 aumentaron en las colonias con problemas de tandeo o condonadas. En términos agregados, se encontró una media de 271 casos de contagio por cada 10,000 habitantes en colonias sin problemas con el servicio, y de 319 casos en aquellas con problemas de servicio. Es decir, en promedio aumentan 48 casos por cada 10,000 habitantes en colonias con deficiencias del servicio.
A nivel espacial, los casos de contagio de COVID-19 por cada 10,000 habitantes fueron proporcionalmente mayores en las colonias del sur de la ciudad (color naranja en la figura 2), muchas clasificadas con problemas de servicio de agua. La mayoría de estas colonias se ubican en alcaldías que tienen suelo de conservación, siendo zonas periurbanas donde existe mayor abundancia de fuentes de agua naturales que seguramente en la actualidad se llevan a otras zonas de la ciudad. Probablemente este problema de acceso al servicio en las zonas periféricas sea común en otras ciudades del país. En contraposición, los casos de contagio de COVID-19 por cada 10,000 habitantes fueron considerablemente menores en las colonias con servicio de agua eficiente (color azul), lo que muestra que las personas en estas colonias estuvieron mejor preparadas y fueron más resilientes a los efectos adversos de la pandemia.
Por otro lado, el mismo estudio utilizó un modelo de regresión para conocer la proporción de casos de contagio de COVID-19 explicados por problemas del servicio de agua, y se estimó que el 17.3% de los casos se derivaron del acceso ineficiente al agua. En otras palabras, se podrían haber evitado 43,000 casos durante el periodo de estudio si todas las colonias de la ciudad hubieran tenido un servicio confiable. Para tener perspectiva económica de los costos de estos contagios para el sistema de salud pública, se estima que el costo promedio de la atención hospitalaria por paciente fue de 6,557 dólares, equivalentes a 137,565.8 pesos mexicanos, considerando un tipo de cambio de 20.98 pesos por dólar utilizado en el estudio para 2021 (Torres et al., 2023). Tomando en cuenta que en la Ciudad de México el 5.23% de los casos requirieron hospitalización, los costos para el sistema de salud fueron casi 289 millones de pesos para los siete meses incluidos en el estudio. En otras palabras, el sistema de salud pública pudo haber evitado estos costos si el servicio hubiera sido confiable en todas las colonias, sin considerar las muertes y el sufrimiento de esta condición.
Conclusiones
Para enfrentar crisis sanitarias como el COVID-19, queda claro que las ciudades deben implementar acciones para mejorar el acceso al servicio de las zonas con problemas de recortes. Las zonas con servicio de agua ineficiente requieren aumentar las inversiones provenientes de recursos públicos y de la recaudación de los hogares con buen nivel del servicio. También se debe pensar en redistribuir el agua para abastecer de manera más homogénea a la población de toda la ciudad.
Los indicadores que manejan los organismos operadores de agua deberían contemplar información sobre la eficiencia del servicio desagregada por regiones o colonias, y particularmente sobre las zonas marginadas. Esto permitiría desarrollar investigación que alimente los procesos de toma de decisiones y perfeccione la respuesta de las políticas públicas en materia de agua en otras partes del país.
Priorizar las inversiones públicas para mejorar la eficiencia del servicio de abasto de agua en las zonas con servicio ineficiente es claramente una política que incide en el establecimiento de condiciones favorables para mejorar las capacidades de las personas frente a eventos catastróficos, tales como la pandemia de COVID-19. Deben considerarse las crisis futuras que, sin lugar a dudas, aumentarán por el proceso de cambio climático que está viviendo el planeta. Las emergencias sanitarias o de otra naturaleza requieren que las ciudades diseñen políticas que inviertan en reducir la vulnerabilidad humana ante enfermedades y los efectos de un clima menos estable. Una conclusión innegable es que mejorar la resiliencia y estabilidad futura de las ciudades incluye lograr la equidad social en el acceso al agua
Referencias
Centro de Investigación y Docencia Económicas, CIDE, y Comisión Nacional del Agua, Conagua (2012). Estudio para estimación de los factores y funciones de la demanda de agua potable en el sector doméstico en México. Disponible en: www.researchgate.net/publication/274053633_Estimacion_de_los_factores_y_funciones_de_la_demanda_de_agua_potable_en_el_sector_domestico_en_Mexico
Instituto Nacional de Estadística y Geografía, Inegi (2021). Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares. Tabulados de hogares y viviendas. México.
Ortega, A., et al. (2020). Índice de vulnerabilidad en la infraestructura de la vivienda ante el COVID-19 en México. Notas de Población 111.
Soto, G., et al. (2024). El acceso al servicio de agua y la vulnerabilidad al COVID-19: el caso de la Ciudad de México. Tecnología y Ciencias del Agua 15(1): 189-232.
Torres, M., et al. (2023). Costos directos de atención médica por COVID-19 durante el primer año de pandemia en un hospital reconvertido. Gaceta Médica de México 159(3): 175-183.