21 mayo, 2024 2:12 am

Panorama de la construcción en 2017

José Antonio Hernández Balbuena. Director del Centro de Estudios Económicos del Sector Construcción, CMIC.

El año 2017 será complicado; los mecanismos de financiamiento (mercado de capitales y banca tradicional) desempeñarán un papel clave para el impulso y la sobrevivencia de muchas empresas constructoras en el periodo actual de incertidumbre financiera. Ante la falta de recursos para el desarrollo de las empresas constructoras, en la CMIC se evalúan varias propuestas para fortalecer los mecanismos de financiamiento.

En el periodo enero-septiembre de 2016, la industria de la construcción registró un crecimiento de sólo 1.5% en relación con el mismo periodo del año previo, un desempeño muy por debajo de su potencial (4 a 5% anual). Los ajustes a la baja en el gasto en inversión pública afectaron el comportamiento del sector y redujeron sus expectativas de crecimiento en 2016 y 2017.

 

Inversión pública a la baja

En los primeros nueve meses de 2016, el sector de la construcción fue impulsado por el subsector edificación (sector privado), y creció a un ritmo de 3.5%. Por su parte, las obras de ingeniería civil mayoritariamente promovidas por el sector público registraron una importante caída de 7.4% en los primeros tres trimestres del año.

La obra pública se vio seriamente afectada por los recortes aplicados por la SHCP a causa de la contracción económica externa, recortes que provocaron el declive de la inversión física en infraestructura. En este sentido, la caída de los precios del petróleo obligó al gobierno federal a recortar y ajustar a la baja su presupuesto en infraestructura. Los recursos públicos aprobados en el PEF 2017 para inversión física presupuestaria ascienden a 550,593 millones de pesos, 25.7% menos en términos reales que lo aprobado para 2016. El recorte en el Programa Nacional de Infraestructura (PNI) sin duda alguna también limita las opciones de desarrollo en infraestructura de nuestro país (se estima una reducción de 250 mil millones de pesos en relación con la propuesta original).

 

Inversión privada bajo incertidumbre

Aunado a lo anterior, el 17 de noviembre el Banco de México elevó 50 puntos base su tasa de interés, al pasar de 4.75 a 5.25%. Una mayor tasa de interés reduce la demanda agregada y desincentiva la inversión y el consumo. Los recursos privados todavía no alcanzan para cubrir las reducciones de la inversión pública en materia de infraestructura.

Una mayor tasa de interés reduce la demanda agregada y desincentiva la inversión y el consumo. Los recursos privados todavía no alcanzan para cubrir las reducciones de la inversión pública en materia de infraestructura. Se requiere impulsar los nuevos instrumentos financieros en el mercado de capitales para estimular el desarrollo de proyectos de infraestructura y sustituir la escasez de recursos públicos.

Se requiere impulsar los nuevos instrumentos financieros en el mercado de capitales (Fibra, Cerpi, CKD, APP) para estimular el desarrollo de proyectos de infraestructura y sustituir la escasez de recursos públicos. Es necesario diseñar y promover una estrategia de incentivos fiscales a la inversión privada en infraestructura.

En este contexto, se estima que en 2016 la industria de la construcción acumuló un crecimiento de entre 1.0 y 2.0% y creó aproximadamente 80 mil puestos de trabajo, ello impulsado principalmente por la inversión del sector privado.

Para 2017 se espera un año complicado, principalmente por la reducción en 25.7% de los recursos públicos destinados a la inversión pública, en comparación con lo aprobado en el PEF 2016.

Asimismo, la economía mexicana se verá sujeta a una serie de presiones provenientes del sector externo; hay que recordar que es ésta una de las más integradas en la economía global y, en particular, en la estadounidense. Esta integración comercial y financiera ha redundado en importantes beneficios, al permitirle a nuestro país aprovechar mayores oportunidades de comercio y producción compartida, una mayor diversidad de fuentes de financiamiento para su crecimiento, así como un mayor desarrollo de su sistema financiero. En consecuencia, la economía y los mercados financieros nacionales se han tornado más sensibles a los acontecimientos externos.

Si bien aún no se define por completo la postura de política económica que tendrá Estados Unidos en su relación bilateral con México a partir de este 2017, los riesgos que se esperan son altos y se han reflejado en una alta volatilidad. En particular, la cotización de la moneda nacional mostró una significativa depreciación y las tasas de interés registraron incrementos en todos sus plazos, lo que condujo a una reducción de la curva de rendimientos.

De igual manera, a los elementos internos hay que agregar los factores externos que enturbian aun más el panorama para este año:

  • El escenario para la economía mundial se tornó más complejo, como consecuencia del proceso electoral llevado a cabo en Estados Unidos y su resultado, principalmente.
  • Los eventos previos asociados a dicho proceso condujeron a un incremento en la volatilidad de los mercados financieros de todas las regiones del mundo.
  • Las entradas de capital a las economías emergentes comenzaron a revertirse y las tasas de interés mostraron una tendencia a la alza, tanto en países avanzados como en emergentes.
  • La posible implementación en Estados Unidos y otros países de algunas medidas que obstaculicen el comercio exterior y la inversión extranjera hace que el balance de riesgos para el crecimiento de la economía global se deteriore.
  • Un eventual ajuste a la alza en la tasa de fondos federales.
  • En la zona del euro, el PIB mostró una expansión moderada, a pesar de la incertidumbre generada por la decisión del Reino Unido de salir de la Unión Europea, al tiempo que la inflación y sus expectativas siguen en niveles muy bajos.

 

En este escenario, se espera que en 2017 la industria de la construcción crezca en un rango de entre 1.0 y 1.5% y cree alrededor de 70 mil puestos de trabajo –muy por debajo de su potencial, que es de entre 4 y 5% anual con la generación de más de 200 mil empleos anuales.

 

La necesidad de financiamiento

Para estimular y sostener el crecimiento de la empresa constructora en un entorno de incertidumbre económica y reducción del gasto público, es necesario impulsar y consolidar los mecanismos de financiamiento. En este sentido, del 1° de enero al 30 de septiembre de 2016 el Programa de Financiamiento a la Industria de la Construcción de Nacional Financiera (Nafin) operó 5,175 millones de pesos a través de los esquemas que se muestran en las gráficas 2 y 3.

En los primeros nueve meses de 2016 se han operado 1,205 millones de pesos a través de tres esquemas en Nafin para apoyo de 649 empresas afiliadas a la CMIC.

 

Mejoramiento del Programa de Financiamiento a la Industria de la Construcción

La CMIC ha planteado la necesidad de un rediseño del programa de financiamiento a la industria de la construcción para adecuarlo a las actuales circunstancias de incertidumbre económica en un contexto de reducción de la inversión pública.

La construcción es una de las actividades económicas más afectadas por la desaceleración económica que se está experimentando en la economía mexicana; por lo tanto, la actividad productiva de las empresas insertas en esta industria es discontinua. La mayoría de las empresas presentan pérdidas contables en sus estados financieros, que es uno de los principales puntos a evaluar por las instituciones financieras. Tal situación se debe a las características particulares de este sector, y ha sido provocada principalmente por el desfasamiento del pago al cierre del ejercicio (diciembre) así como por la falta de oportunidades de trabajo regular en los últimos años. No cuentan con abundantes activos fijos ni una gran estructura de personal, puesto que estos elementos regularmente son contratados por proyecto y existe reducida capacidad de afianzamiento de contratos por su limitada estructura financiera, lo cual crea un círculo vicioso.

Las mipyme de la industria de la construcción (99% del total) no han podido consolidarse y tener un crecimiento sostenido debido a la falta de una oferta integral de productos financieros que les permita la adquisición de capital de trabajo; cuando lo adquieren, son incapaces de aprovecharlo para detonar su crecimiento.

 

Propuestas de la CMIC para impulsar el financiamiento

El año 2017 será complicado; los mecanismos de financiamiento (mercado de capitales y banca tradicional) desempeñarán un papel clave para el impulso y la sobrevivencia de muchas empresas constructoras en el periodo actual de incertidumbre financiera. Otros aspectos que inhiben el avance del programa de financiamiento es la inactividad en que se encuentran muchas empresas constructoras (no tienen contratos vigentes) y la falta de información. Además, el gobierno no está pagando sus deudas y los bancos no quieren asumir el riesgo.

Por tal motivo, ante la falta de recursos para el desarrollo de las empresas constructoras, en la CMIC se evalúan las siguientes propuestas para fortalecer los mecanismos de financiamiento:

  • Realizar una reingeniería financiera al actual programa de financiamiento (desarrollando créditos segmentados: hasta cinco millones sin contrato como garantía).
  • Generar paquetes integrales de financiamiento a empresas constructoras (complementar los programas existentes: TIC, Joven, Construcción, Mipyime, Cadenas Productivas).
  • Mejorar las condiciones en que actualmente se está concediendo el crédito (tasa, plazos, montos, revolvencia y periodo de amortización).
  • Sondear y conversar con representantes de algunos bancos comerciales con objeto de que flexibilicen las condiciones para el otorgamiento de un crédito.
  • Analizar la factibilidad de que la Secretaría de Economía apoye con recursos monetarios para la adecuación de un nuevo esquema de garantía.
  • Reimpulsar los programas Compras de Gobierno y Cadenas Productivas para que las dependencias federales publiquen sus licitaciones.
  • Aumentar y fortalecer los mecanismos de intermediación, capacitación y factoraje para las mipyme.
  • Reducir o ablandar los requisitos que se solicitan a las mipyme de la construcción para acceder a un crédito.
  • Estructurar y estimular programas específicos de ayuda a la industria de la construcción en la banca de desarrollo.
  • Crear un padrón de registro y seguimiento para el uso y desempeño de pasivos adquiridos entre las mipyme.
  • El Ejecutivo federal, mediante la SHCP y la Secretaría de Economía, deben implementar programas de seguimiento y rendición de cuentas para dar mayor certidumbre, así como programas de capacitación sobre financiamiento, contabilidad, inversión y sistema jurídico con el fin de que se conozcan las posibilidades de acceso a créditos.

 

Esto debe verse acompañado de políticas dentro de las principales instituciones financieras de desarrollo para bajar las tasas de interés, flexibilizar requisitos y ofrecer opciones de factoraje que fortalezcan a las mipyme.

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