21 mayo, 2024 1:39 am

Financiamiento e inversión en infraestructura

José Antonio Hernández Balbuena. Director del Centro de Estudios Económicos del Sector Construcción, CMIC.

Es necesario reimpulsar los programas Compras de Gobierno y Cadenas Productivas, así como estructurar y estimular otros específicos de ayuda a la industria de la construcción en la banca de desarrollo. El gobierno debe crear programas de seguimiento y rendición de cuentas para dar mayor certidumbre y de capacitación sobre financiamiento, contabilidad, inversión y sistema jurídico con el fin de dar a conocer las posibilidades de acceso a créditos. En concordancia, es preciso que las instituciones financieras de desarrollo bajen las tasas de interés, flexibilicen requisitos y ofrezcan opciones de factoraje que fortalezcan a las mipyme.

Al primer trimestre de 2017, el crédito otorgado por la banca comercial y de desarrollo a la industria de la construcción registró una caída anual de 4.1% en términos reales respecto al mismo  periodo  de  2016,  si  bien  en  términos  nominales  tuvo  un  incremento  de  4,787 millones respecto al saldo observado a marzo de 2016; al quitar el efecto inflacionario (5.35% a tasa anual de marzo de 2016 a marzo de 2017), el saldo del crédito concedido resulta inferior en el plazo anual.

Tanto la banca comercial como la de desarrollo observaron reducción en el otorgamiento de créditos a la construcción en el primer trimestre de 2017, de 3.3 y 6.3% respectivamente en relación con el mismo periodo de 2016.

Por rama de actividad, la caída anual más fuerte en el crédito otorgado por la banca comercial y de desarrollo se apreció en los servicios vinculados a las obras de ingeniería e instalaciones especializadas para obras, con una reducción real de 40.3%, en tanto que en las vías de comunicación se observó una caída real de 14.2%, y para la construcción de edificios no habitacionales (comerciales e industriales) se registró una disminución real de 4.4 por ciento.

La reducción y el retraso en el número de obras de ingeniería civil, consecuencia de los reajustes presupuestales (–23% en relación con 2016), provocó la inactividad de muchas empresas constructoras (no tienen contratos vigentes) que las imposibilitan a acceder a un crédito bancario.

Durante el primer bimestre de 2017 (último dato disponible), la industria de la construcción en su conjunto registró un crecimiento de sólo 1.0% en relación con el mismo periodo del año previo. Los ajustes a la baja en el gasto en inversión pública afectaron el desempeño del sector y redujeron las expectativas de su crecimiento para este año. El pobre desempeño del subsector obras de ingeniería civil (obra pública) se ha convertido en un lastre para el despegue de la industria de la construcción. Desde julio de 2016 hasta febrero de 2017 las obras de ingeniería civil registraron nueve cifras negativas de doble dígito, que promediaron una reducción de 14.9% mensual.

Hay que recordar que la industria de la construcción es una de las actividades económicas más afectadas por la desaceleración económica del mercado interno; por lo tanto, la actividad productiva de las empresas insertas en esta industria es discontinua. Además, la mayoría de las empresas presentan pérdidas contables en sus estados financieros, que es uno de los principales puntos que evalúan las instituciones financieras. Esta situación se debe a las características particulares del sector, y es provocada principalmente por el desfasamiento del pago al cierre del ejercicio (diciembre), así como a la falta de oportunidades de trabajo regular en los últimos años. No cuentan con abundantes activos fijos ni una gran estructura de personal, puesto que estos elementos regularmente son contratados por proyecto, y existe una capacidad reducida de afianzamiento de contratos por su limitada estructura financiera, con lo cual se crea un círculo vicioso.

Asimismo, el aumento gradual de las tasas de interés comienza a encarecer el crédito y a repercutir en la reducción de los montos de financiamiento a la industria de la construcción. El 30 de marzo pasado la Junta de Gobierno del Banco de México decidió incrementar la tasa de interés interbancaria a un día en 25 puntos base, para llevarla a 6.5% anual. Con este incremento, la tasa de interés de referencia duplicó su nivel prevaleciente en 2015. El aumento de las tasas de interés incrementa el costo de financiamiento, inhibe la inversión y aumenta el costo de la deuda.

Para lo que resta de 2017, la economía mexicana continuará sujeta a una serie de presiones provenientes del sector externo, pues es una de las más integradas a la economía global, y en particular a la estadounidense.

Esta integración comercial y financiera ha redundado en grandes oportunidades de comercio y producción compartida, una mayor diversidad de fuentes de financiamiento para su crecimiento y un mayor desarrollo de su sistema financiero. En consecuencia, la economía y los mercados financieros nacionales se han tornado más sensibles a los acontecimientos externos.

Debido a que aún no se define claramente la postura de política económica que tendrá Estados Unidos en su relación bilateral con México para los próximos años, los riesgos involucrados son altos y se han reflejado en una alta volatilidad. En particular, la cotización de la moneda nacional mostró una significativa depreciación, con lo cual presionó las tasas de interés a la alza en todos sus plazos, y en la industria de la construcción condujo a un encarecimiento del crédito.

Ante un escenario tan adverso, es necesario apoyar a las empresas constructoras. Para ello se sugieren, entre otros puntos relevantes, los siguientes:

  • Reimpulsar los programas Compras de Gobierno y Cadenas Productivas para que las dependencias federales publiquen sus licitaciones.
  • Estructurar y estimular programas específicos de ayuda a la industria de la construcción en la banca de desarrollo.
  • El Ejecutivo federal, mediante la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) y la Secretaría de Economía, debe implementar programas de seguimiento y rendición de cuentas para dar mayor certidumbre, así como programas de capacitación sobre financiamiento, contabilidad, inversión y sistema jurídico con el fin de dar a conocer las posibilidades de acceso a créditos.
  • Esto debe verse acompañado de políticas dentro de las principales instituciones financieras de desarrollo para bajar las tasas de interés, flexibilizar requisitos y ofrecer opciones de factoraje que fortalezcan a las mipyme.
  • Crear un padrón de registro y seguimiento para el uso y desempeño de pasivos adquiridos entre las mipyme.

Compartir en:

DESTACADOS

OPERACIÓN

Desafíos y logros de la gestión del agua en la capital En aras de garantizar que todos los habitantes de la Ciudad de México tengan

Leer más »