21 mayo, 2024 1:57 am

Economía de la refinería de Dos Bocas

Rodolfo del Rosal Díaz Ingeniero químico. Se desempeñó en el Instituto Mexicano del Petróleo de 1972 a 2013. Miembro del SNI de 1986 a 1998 y académico titular de la Academia de Ingeniería. Acreedor de varios premios por sus aportaciones científico-tecnológicas.


En este artículo se describe el tipo de plantas con que cuentan las refinerías en México y el comportamiento de la demanda de gasolina proyectada a 2024, cuya satisfacción requiere el aprovechamiento de la capacidad instalada y la construcción de una nueva refinería. Para esto último, se establece una estimación de la inversión que se requiere y se calcula su rentabilidad. En este proceso se demuestra que produce mayores ingresos refinar que vender crudo, y se señala que el diferencial de ingresos paga la inversión de una nueva refinería.

Petróleos Mexicanos busca satisfacer el mercado mexicano con la producción de seis refinerías, cuya capacidad acumulada de procesamiento es de 1.7 millones de barriles de crudo al día (63.8% de crudo ligero tipo Istmo y 36.2% de crudo pesado tipo Maya). Sin embargo, con información de julio de 2019 se observa que, con 40% de aprovechamiento de la capacidad instalada, hoy en día el Sistema Nacional de Refinación (SNR) produce alrededor del 25% de la demanda de gasolina. Por la ubicación de las seis refinerías se busca abastecer las diferentes regiones del país: Cadereyta (275 millones de barriles de petróleo diarios, MBPD) para surtir al norte del país; Madero (195 MBPD) para las zonas centro y Golfo de México; Minatitlán (203 MBPD) para la región sur y la Península de Yucatán; Salina Cruz (330 MBPD) para el litoral del océano Pacífico; Salamanca (245 MBPD) para el centro y poniente del país, y Tula (315 MBPD) para la Zona Metropolitana del Valle de México (véase figura 1).

Las refinerías del SNR son complejas y de gran dimensión, al compararlas con la media mundial; sin embargo, desde 1978 no se ha construido una nueva refinería; tres están reconfiguradas (Cadereyta, Madero y Minatitlán), y su complejidad, al tener una planta coquizadora, les permite procesar crudos pesados y obtener mejores rendimientos de destilados, mientras las otras tres (Salina Cruz, Salamanca y Tula) no tienen coquizadoras ni las plantas asociadas a ellas, por lo que conviene mejorar su configuración.

Prácticamente todas las refinerías del SNR tienen plantas de destilación atmosférica y destilación al vacío, normalmente manejadas juntas, lo que constituye la destilación combinada: hidrodesulfuradora de naftas; hidrodesulfuradora turbo/quero; hidrodesulfuradora de diésel; hidrodesulfuradora de gasóleos; reformadora de naftas; isomerización de C5 y C6; FCC (desintegración catalítica); MTBE (metil terbutil éter); TAME (teramil metil éter); isomerización de C4; alquilación; hidrotratamiento de gasóleos, producción de hidrógeno; endulzamiento de gas y recuperación de azufre.

Como ya se dijo, Cadereyta, Madero y Minatitlán tienen coquización e hidrodesulfuradora de naftas de coquización; además, Salina Cruz y Tula tienen reductora de viscosidad, y Salamanca, una planta de lubricantes.

Otros problemas que enfrenta el SNR son que los crudos mexicanos son cada vez más pesados y tienen un mayor contenido de azufre, metales, sal y agua, y que existen cambios en la estructura y características de la demanda de productos petrolíferos, con un menor impacto al ambiente (NOM-16-CRE, que sustituyó a la NOM-086).

Oferta y demanda de gasolina

Como ya se dijo, en México se satisface el mercado nacional de gasolina importando casi el 75% de la demanda. También se explicó que al mes de julio de 2019 existía un aprovechamiento de la capacidad de refinación de apenas un 40%; de acuerdo con declaraciones oficiales, al mes de noviembre de 2019 esta capacidad ya rebasaba el 50%. Las principales causas de la disminución del aprovechamiento de la capacidad instalada en las refinerías existentes son:

• Diversos problemas operativos y de mantenimiento

• Fuerte rezago en la corrección de problemas operativos y de mantenimiento

• Falta de presupuesto oportuno

• Utilización de mezclas de crudo no adecuadas

• No respeto a necesidades de paros programados para cumplir compromisos de producción

Como consecuencia de lo anterior, continúa existiendo una considerable importación de combustibles, la cual puede ser corregida con una nueva refinería en México.

Cabe mencionar que, aunque según declaraciones oficiales al mes de noviembre de 2019 esta capacidad ya rebasaba el 50%, aun corrigiendo los problemas operativos y de mantenimiento de las refinerías existentes se importaría 42.3% de la gasolina y alrededor del 15% de diésel. Al analizar la demanda de gasolina para 2024, se puede ver que, si no se corrigen los problemas actuales del SNR, para ese año se tendría que importar casi el 80% de la demanda de gasolina, pero si se logra aprovechar al máximo la capacidad instalada, esa tasa de importación sería cercana al 47%. Con una nueva refinería de 340 MBPD se producirían 170 MBPD de gasolina y 120 MBPD de diésel (cifra alcanzable con los procesos considerados), con lo que el porcentaje de importación de gasolina en 2024 sería de 18%. Esto haría que México no fuera tan dependiente de otros países y le dejaría una producción interna más razonable.

Refinería de Dos Bocas

Una nueva refinería de 340 MBPD con coquizadora requiere una inversión cercana a los 13,200 miles de millones de dólares estadounidenses (mmd), incluyendo los conceptos dentro (ISBL) y fuera de límites de batería (OSBL), y la integración e infraestructura externa (véase tabla 2).

Rentabilidad de la nueva refinería

Al hacer un análisis riguroso de la rentabilidad de la refinería de Dos Bocas utilizando el dato calculado de la inversión de 13,181,618,922 dólares y considerando un tiempo de construcción de cinco años con una vida útil del proyecto de 25 años, empleando como ingresos la venta de todos los productos de la refinería, y como egresos los costos de operación calculados planta por planta, que incluyen el costo de materias primas, servicios auxiliares y catalizadores, así como los gastos de mantenimiento y mano de obra operativa, los resultados son los siguientes:

• Tasa interna de retorno (TIR) de 12.03%

• Valor presente neto de 21,088,414 dólares

• Periodo de recuperación de la inversión de 7 años

Como puede observarse, la instalación de la nueva refinería es rentable incluso considerando dos años más de construcción de los que espera Petróleos Mexicanos, con una inversión más de 60% superior a la considerada por Pemex. Si las cifras gubernamentales se cumplen, la rentabilidad sería mucho mayor.

También es posible obtener una reducción de los costos de inversión con una adecuada ubicación de la refinería, con lo que se contribuiría a mejorar la TIR, ya que las características del terreno tienen un efecto importante en los costos de inversión.

La mayor parte de las refinerías grandes en el mundo manejan dos trenes de procesamiento, con el fin de asegurar que una falla en una planta no detenga toda la producción: las de Tula y Salina Cruz en México cuentan con dos trenes de 165,000 BPD cada uno, mientras que la refinería Reliance, en la India, tiene dos trenes de 300,000 BPD cada uno. El incremento en la inversión vuelve inviable esta opción para la nueva refinería.

Comparación de venta de crudo vs. refinación

Existe un sector de la sociedad que rechaza la construcción de una nueva refinería; sin embargo, la decisión está tomada de acuerdo con las políticas actuales, y es necesario aprovechar las oportunidades que esta resolución va a generar, ya que, como se pretende demostrar en este artículo, una nueva refinería sí es rentable.

En cuanto al cuestionamiento de si la refinación es o no un negocio, puede afirmarse que la industria de refinación es un buen negocio; de otra manera no existirían empresas que le vendan a México 800 mil barriles diarios de gasolina. El principal argumento que se esgrime contra la nueva refinería es que es mejor vender petróleo que importar gasolina. Empero, si se usa la información disponible, se puede hacer un ejercicio rápido con los datos de la refinería propuesta, con un valor cercano al real de los costos de operación y mantenimiento para el análisis (véase tabla 3).

Como resultado de esta comparación, es claro que refinar el petróleo genera mayores ingresos que vender crudo, y que el diferencial de ingresos paga la inversión de una refinería, ya que en menos de 11 años se recupera, sin considerar que éste es un ejercicio rápido que no incluye los ingresos de otros productos como el gas, el gas licuado del petróleo, la turbosina y el propio coque, entre otros, que equivalen a alrededor de 10% de crecimiento en los ingresos.

Además, es importante reconocer que el valor agregado de los productos se incrementa en forma importante a lo largo de la cadena productiva en cuanto a la creación de empleos, desarrollo económico y riqueza. Esta sinergia es aun mejor si toda la producción de petróleo se canaliza hacia la industria petroquímica y de manufactura.

Comentarios finales

En la figura 2 se presenta el comportamiento de la oferta y la demanda de gasolina de 2005 a 2024. De acuerdo con información de Pemex, hasta el año 2012 existía una producción de 550 MBPD de gasolina contra una demanda de 884 MBPD. A partir de este momento se inicia el colapso del SNR, causado principalmente por el cambio de sexenio, y por ende de las políticas hacia la refinación del petróleo, la disminución de la producción de crudo en México y de su precio, así como la falta de asignación oportuna de presupuesto, lo que a su vez provocó fallas operativas frecuentes. Desafortunadamente, esa situación no ha mejorado; sigue existiendo un deficiente mantenimiento y no hay suficiente disponibilidad del crudo que pueden manejar las refinerías con su estructura actual. Esto, aunado al poco interés de las empresas privadas en invertir en el SNR, ha causado una disminución en la oferta de gasolina de casi 60 por ciento.

Para solventar esta situación, primero es necesario corregir los problemas de mantenimiento y operativos de las refinerías existentes y asegurar que se mantenga una operación eficiente. En segundo lugar, se requiere continuar con los proyectos en curso, como la reconversión de la refinería de Tula; finalmente, instalar una nueva refinería 340 MBPD para reducir el porcentaje de importación de gasolina a un valor menor al 20%, lo que nos llevaría a una posición razonable en cuanto a la oferta y demanda de gasolina (véase figura 2).

No hay que olvidar que para 2024 se proyecta una demanda de 1,036 MBPD, pero aplicando la actualización del SNR se estarían produciendo 680 MBPD de gasolina, los que, sumados a los 170 MBPD de la nueva refinería, permitirían tener una oferta de 850 MBPD, de tal manera que para satisfacer la demanda proyectada se tendrían que importar únicamente 186 MBPD de gasolina.

 

 

 

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