19 junio, 2024 5:03 pm

Asumir la innovación: el gran reto de la ingeniería civil

Los conceptos básicos de la ingeniería civil no van a cambiar significativamente. Lo que sí va a cambiar son los enfoques para lograr un diseño más resiliente y sustentable, y seguramente a partir de nuevos materiales. El gran desafío de la ingeniería civil es cómo echar mano de las tecnologías emergentes para lograr mayor productividad y eficiencia, asumir la innovación para que empiece a asimilarse desde las preparatorias, en las universidades y, muy particularmente, conseguir que nuestras profesoras y profesores estén suficientemente informados sobre lo que se está desarrollando para que puedan transmitirlo.

Sergio Alcocer Martínez de Castro Doctor en Ingeniería. Investigador del Instituto de Ingeniería de la Universidad Nacional Autónoma de México.

Ingeniería Civil (IC): ¿Qué significado tiene para usted haber recibido el Premio Nacional de Ingeniería Civil?

Sergio Alcocer Martínez de Castro (SAMC): Fue una sorpresa muy agradable. Lo tomo como un enorme honor, con gran orgullo y entusiasmo; también como un reconocimiento al trabajo de grupos con los cuales me ha tocado colaborar, al trabajo de colegas, de maestras y maestros y, sobre todo, de mis alumnas y alumnos.

IC: En diferentes etapas actuó en la función pública, en la academia, también en la iniciativa privada. ¿Cómo resume la experiencia en esos ámbitos?

SAMC: Durante 32 años de ejercicio profesional, cuatro he trabajado en el gobierno; el resto de ese tiempo, en la academia, en el Instituto de Ingeniería de la UNAM. He tenido el privilegio de trabajar en el sector público, y digo privilegio porque ello permite diseñar políticas públicas que pueden impactar positivamente a decenas de millones de personas.

Entre otras tareas, en la Secretaría de Relaciones Exteriores administré el sistema de consulados mexicanos, que repercute en decenas de miles de mexicanos que viajan a Estados Unidos y en decenas de millones que allá viven. Me sentí muy cómodo, porque mi formación como ingeniero civil me permitió identificar los problemas, diseñar políticas públicas y evaluar su implantación.

En el ámbito de la iniciativa privada, en realidad nunca he tenido una participación formal, salvo proporcionando asesorías. Sin embargo, ser miembro de un consejo de administración, como lo fui en las empresas ICA, me permitió entender cómo funciona una empresa constructora y cómo podemos apoyar su crecimiento desde la academia o el sector público.

IC: ¿Cómo califica la evolución de la ingeniería civil en los últimos años?

SAMC: En el ámbito internacional se ha visto afectada por el surgimiento de otras ingenierías que se apoyan en nuevas tecnologías: la electrónica, la robótica y ahora, más recientemente, la inteligencia artificial.

La ingeniería civil es una disciplina más conservadora que otras, de manera tal que ha avanzado más lentamente. Pienso que se encuentra en una encrucijada sobre cómo adaptarse para utilizar estas nuevas tecnologías y generar nuevas oportunidades. Un ejemplo interesante se puede encontrar en Canadá, donde en algún momento pretendieron cambiar la carrera de Ingeniería Civil para llamarle “civiónica” (la combinación de distintas disciplinas dentro del mundo ingenieril, que mezcla la ingeniería civil con la ingeniería electrónica, la ingeniería mecatrónica, la ingeniería física, la ingeniería en sistemas, entre otras, y engloba distintas actividades relacionadas con temas de la construcción). Esto es para hacer ver la importancia de lograr una simbiosis entre las tecnologías electrónica y robótica y la ingeniería civil.

Creo que un desafío que tiene la ingeniería civil en el ámbito internacional es cómo echar mano de las tecnologías emergentes para lograr mayor productividad y eficiencia.

Finalmente, los conceptos básicos de la ingeniería civil sobre cómo se comporta el agua, sobre el comportamiento de la mecánica de suelos o de una estructura metálica no van a cambiar significativamente. Pero lo que sí va a cambiar son los enfoques para lograr un diseño más resiliente y sustentable, y seguramente a partir de nuevos materiales.

El gran reto que tiene la ingeniería civil es ese: cómo asumir la innovación y, sobre todo, cómo lograr que empiece a asimilarse en las escuelas, desde las preparatorias (cuando hablamos de orientación vocacional), en las universidades y, muy particularmente, cómo conseguir que nuestras profesoras y profesores estén suficientemente informados sobre lo que se está desarrollando, para que puedan transmitirlo o, mejor aun, lograr que lo conozcan sus alumnas y alumnos.

IC: ¿En qué medida los programas de estudio están atendiendo este fenómeno que está planteando?

SAMC: Creo que existe una deficiencia, por la rigidez en las universidades mexicanas –aunque no solo de las mexicanas–: los planes de estudios tienen una serie de asignaturas con un orden indicativo obligatorio dentro del cual las y los alumnos tienen pocas posibilidades de tomar asignaturas en las áreas de su interés.

Uno de los grandes retos del sistema universitario mexicano es, justamente, lograr una mayor flexibilidad de los planes de estudio. En esto la ingeniería civil podría dar pasos importantes. Por ejemplo, si a un alumno o alumna le interesa la robótica en la construcción, debería poder tomar una asignatura de principios básicos de la robótica para que, al salir al mercado laboral, tenga posibilidades de insertarse más favorablemente en una empresa o formar su propia empresa con intereses en la robótica.

Lo anterior requeriría que las universidades tengan acuerdos, para que los estudiantes puedan obtener créditos y se validen en la universidad de origen. Implica modificar el sistema de créditos académicos del país.

El otro gran reto que tiene la ingeniería civil en México es vincular la docencia con la investigación. El éxito de los países más desarrollados es que tienen un sistema universitario vinculado a la investigación; a menudo no se distingue si es una universidad de investigación o de docencia. Existe en ello la ventaja de que lo que se está estudiando se está aplicando en la investigación y los resultados de ella alimentan la docencia. En México el sistema está totalmente desvinculado: por un lado están las universidades que imparten docencia, y por otro lado está el sistema de la investigación científica. Tenemos una Ley General de Educación Superior y la Ley General en materia de Humanidades, Ciencias, Tecnologías e Innovación por separado, cuando deberían ser parte de un mismo sistema.

IC: ¿Con qué periodicidad, con qué criterios y enfoque considera que deben actualizarse los planes de estudio?

SAMC: Por el tipo de carrera que es la ingeniería civil –y que durante los próximos años seguirá siendo–, hay una serie de asignaturas básicas que deben permanecer, que son los conceptos fundamentales tanto de las ciencias básicas como de las ciencias de la ingeniería: son los principios básicos de la hidráulica, de la estática, de las estructuras, entre otros. Yo dejaría la posibilidad de que en los últimos dos semestres las y los alumnos tuvieran la posibilidad de cursar, de manera flexible, asignaturas que los lleven a una mayor especialización o hacia nuevos horizontes para poder hacer un estudio posterior, una especialización o la maestría.

Es posible que en los próximos años, con la emergencia de nuevas tecnologías, sea necesario crear nuevas carreras que se desprendan de la propia ingeniería civil. Entonces quizá terminemos con una carrera específicamente sobre, por ejemplo, Mantenimiento de la Infraestructura, que podrá tener algunas asignaturas básicas del programa de Ingeniería Civil, y otras más relacionadas con temas financieros, de nuevos materiales, de gestión, entre otras. Vamos a contar con una licenciatura en Ingeniería y Mantenimiento de la Infraestructura. No lo descarto.

Por ello, considero que los planes de estudio deben ser lo suficientemente flexibles y que deben revisarse de cuando en cuando; ese es un tema que se ha discutido mucho. Hay instituciones de educación superior que los revisan periódicamente para analizar si se cumplen o no los perfiles de egreso. Considero adecuado que las revisiones se hagan cada cinco años.

IC: ¿No debería considerarse una revisión permanente y cada tantos años una modificación?

SAMC: De acuerdo. Lo correcto sería, efectivamente, un proceso de revisión continua de los planes de estudio, que culminaría cada cuatro o cinco años con la actualización, como estamos tratando de hacerlo en los reglamentos de construcción. De este modo los cambios son más fácilmente asimilables por las y los docentes, tanto en el contenido curricular como en las estrategias de enseñanza.

IC: ¿Se justifica modificarlos antes de cumplirse el periodo cuando ocurren situaciones como la reciente en Acapulco y Coyuca de Benítez?

SAMC: Sí, sin lugar a dudas.

IC: Definir el perfil de los egresados de ingeniería civil implica considerar, al menos, dos factores: los programas de estudio y el perfil de la universidad, porque no todas tienen la misma vocación o enfoque. ¿Cómo ve está disyuntiva para terminar definiendo, según usted, el perfil de egresado?

SAMC: Es válido que cada universidad tenga una vocación distinta. Lo que no podemos sacrificar es el rigor con que deben ofrecerse las asignaturas básicas de la ingeniería. No concibo que se le pueda dar el título a un alumno o alumna que no cursó prácticas de hidráulica, de mecánica de suelos, de construcción o de estructuras. Es decir, no es aceptable un título de ingeniero/a civil si no se ha tenido la experiencia de ver un ensayo de un cilindro de concreto en una máquina universal o no ha visto el salto hidráulico.

Por eso es importante la acreditación de los programas de estudio para mejorar la calidad de la docencia e invertir los recursos para tener mejores laboratorios, mejores capacidades de experiencias de aprendizaje, estancias en la industria, visitas a obras, en fin, para que realmente el ingeniero civil tenga una visión y una formación rigurosa.

En esas partes tienen que coincidir –en orientación y enfoque– los planes de estudio de las distintas universidades. En México tenemos diferencias importantes y, por ende, calidades distintas.

IC: ¿Cuáles son las principales diferencias que deberían examinarse?

SAMC: Un sistema educativo está integrado por planes de estudio, docentes, infraestructura y estrategias de aprendizaje. De ellos, son las y los docentes la parte más importante. Lograr que el profesorado cuente con una formación rigurosa en su campo, se encuentren actualizados, conozcan y sepan aplicar las nuevas estrategias y enfoques didácticos, y que sepan conducir el proceso de aprendizaje del alumnado mediante una motivación permanente es crucial para el éxito académico.

IC: En algunos países, además de haber cursado materias, el ingeniero civil debe tener cierto tiempo de prácticas profesionales para certificarse. ¿Debería imponerse en México?

SAMC: En México, los ingenieros civiles de las décadas de 1950 y 1960 tenían la experiencia de una práctica profesional porque durante los últimos semestres de sus estudios eran contratados por diversas entidades gubernamentales, que necesitaban ingenieros para trabajar en gabinete o en obra. Eso les daba doble experiencia: por un lado, la práctica profesional, que les permitía ser eventualmente contratados, y por otro tenían un tema para su tesis.

Cada vez se habla más de un proceso de aprendizaje menos intensivo en el aula. Actualmente se han abierto muchas actividades de alto impacto en el aprendizaje con oportunidades mucho más interesantes comparadas con las que se realizaban anteriormente. Creo que la ingeniería civil no puede renunciar a ellas. Ejemplos son el aprendizaje a través de proyectos, de estancias en la industria, de intercambios ya sea virtuales o personales con otras universidades.

En mi época de estudiante, en la década de 1980, lo más cercano que teníamos a una experiencia profesional eran las visitas a construcciones que hacíamos cada dos o tres semanas; era para nosotros fascinante constatar que lo que nos habían dicho en el aula se estaba materializando en una construcción.

IC: La salida laboral para los recién egresados no es fácil.

SAMC: Hay un tema importante en esto: ¿cuál es el papel que tienen los empleadores en la formación? Creo que eso ha cambiado. Lo que ahora demandan los empleadores es que el ingeniero civil, la ingeniera civil, egrese con una formación suficiente para empezar a trabajar desde el primer día en la generación de proyectos. Resulta difícil cambiar esa tendencia. El reto para las universidades es cómo formamos a nuestros ingenieros e ingenieras de manera suficientemente robusta para que, sin perder el rigor, tengan conocimientos y las habilidades necesarias para poder insertarse en el mundo laboral.

En general en el sistema universitario mexicano, pero en particular en la carrera de Ingeniería Civil, me preocupa mucho cuando veo ingenieros y estudiantes que no tienen la capacidad de comunicarse, de expresarse de manera oral o escrita con propiedad en términos ingenieriles, para poder eventualmente seguir una carrera profesional adecuada. No es una deficiencia de las facultades de ingeniería, de las carreras de Ingeniería Civil: es una deficiencia que se viene arrastrando de mucho antes.

IC: Ha dado algunas pistas, pero le pido una definición sobre cuál considera que debería ser el perfil de un egresado de ingeniería civil.

SAMC: Considero que es aquel profesional que tiene un dominio de las ciencias básicas, particularmente las matemáticas, la física –cada vez más la química– y las ciencias de la ingeniería, y que a su vez tiene la capacidad de planear un proyecto e identificar los rasgos más importantes de un problema para que, a partir de ellos, sea capaz de plantear soluciones que mejoren las condiciones de la sociedad.

IC: Hablamos de los programas de estudios; más allá de las ciencias duras, les dio importancia a otros aspectos, pero me gustaría que puntualizara qué lugar deben ocupar los aspectos sociales, y hoy en día en particular los tecnológicos.

SAMC: No hay que perder de vista que la ingeniería es una disciplina que tiene un enfoque social, pero no la rigen los principios de la investigación en las ciencias sociales. Cuando digo que es social, me refiero a que está enfocada en la solución de los problemas de la sociedad, en unir dos comunidades mediante un camino, por ejemplo.

En ese sentido, el ingeniero no puede ser ajeno a la comprensión de la realidad de su sociedad. Los planteamientos que haga en sus proyectos han de atender una realidad que debe ser, por tanto, bien conocida. Por eso es tan importante el papel de los ingenieros en el sector público: porque allí pueden tener un entendimiento mucho más amplio y completo de la realidad social, para poder utilizar la ingeniería civil como un instrumento para resolver problemas mediante políticas públicas de amplia aplicación.

IC: Además, para que las propuestas sean atendidas, no es lo mismo para un ingeniero civil discutir con un legislador ingeniero civil que con un médico, abogado o economista.

SAMC: Efectivamente. Por ello, es importante que los ingenieros civiles participen en la política, desde un partido o de manera independiente, y en la función pública, que es esencialmente una función política.

IC: ¿Cuáles son las tendencias tecnológicas que los ingenieros civiles deberían tomar en cuenta para el fortalecimiento de su profesión y de su educación?

SAMC: Hay una tendencia cada vez más marcada en el ámbito internacional que creo que no hemos adoptado del todo en México: atender la sostenibilidad. La construcción tendrá que ser verde y sostenible, y esto implica que los materiales que utilicemos tengan una menor huella de carbono. Aquí hay un gran debate sobre qué es lo que implica la huella de carbono de manera intrínseca de los materiales e implícita en la propia fabricación de este material y la colocación en obras, más la otra: la huella de carbono que implica su operación, mantenimiento y eventualmente su rehabilitación. Demanda un análisis de la sostenibilidad a lo largo de la vida útil del proyecto.

Otro tema por conocer son los nuevos materiales, en especial los emergentes y sostenibles. El conocimiento de los materiales y de su uso me parece que es un rasgo importante de un nuevo ingeniero. Un tercer rasgo es el uso de las nuevas tecnologías del conocimiento, de las ciencias cognitivas, particularmente la inteligencia artificial.

IC: La planeación también es un área de interés y ocupación de los ingenieros civiles.

SAMC: En nuestro país ha sido relegada desde hace décadas. Creo que el ingeniero debe tener mayores conocimientos de los fundamentos de la planeación. Hay que recuperar la capacidad de planear con flexibilidad y dinamismo, pero con el rigor necesario.

IC: ¿La ética?

SAMC: Sin duda hay que fomentarla intensamente. La ética no es una conducta o un apartado dentro de la conducta que debemos cumplir como un atributo más; debe ser una característica intrínseca del ingeniero civil en su ejercicio profesional. Para ello el Colegio de Ingenieros Civiles de México, a través de su Consejo de Ética, ha hecho un esfuerzo importante para simplificar su código de ética en busca de que sea más fácilmente entendible y que todos, de manera permanente, estemos al tanto de lo que implica para la sociedad y el gremio actuar de manera íntegra.

Si bien históricamente la interacción entre el sector público y el empresarial en el ámbito de la construcción se desarrolla en un entorno de corrupción –sin generalizar, obviamente–, los ingenieros civiles tenemos el gran reto de demostrar que podemos modificar nuestras conductas a unas éticas e íntegras sin desatender nuestras responsabilidades.

IC: ¿Cómo ubica en el ámbito mundial a la ingeniería civil mexicana?

SAMC: Tenemos que reconocer que los avances de la ingeniería civil en otros países son mayores que los que tenemos en México. Hay, por supuesto, casos puntuales y excepciones. En términos generales, los avances que hay en Europa, en Estados Unidos y en algunos países asiáticos son mucho mayores que los que tenemos aquí.

Pienso que esto también implica asumir que México tiene que ser mucho más abierto a conocer lo que está pasando en otras partes del mundo, de una manera crítica evaluar si conviene asimilar estos avances, modificarlos o adaptarlos a la práctica mexicana, y analizar cómo podemos compartir con otros los avances que hemos logrado.

IC: Para terminar, a reserva de lo que quiera agregar, ¿qué puede comentar respecto a las afectaciones que causó el huracán Otis en la costa de Guerrero?

SAMC: Este huracán nos recuerda que la cultura de la prevención debe ser permanente, que debemos evaluarla con el fin de irla perfeccionando. En el caso de Acapulco, queda claro que es una población que tiene una mayor cultura sobre los sismos que sobre los huracanes; no estaba preparada para enfrentar un huracán de la categoría que se presentó.

A ello hay que sumarle una serie de deficiencias que se han venido acumulando a lo largo de décadas: de ser un puerto de pescadores se convirtió en una ciudad de un millón de personas con un crecimiento urbano que no ha sido adecuadamente planeado, menos aun en términos de la calidad de su ejecución, y donde han abundado asentamientos informales, con construcciones no ingenieriles, sin una visión integral.

IC: ¿Qué hacer ahora con Acapulco?

SAMC: Desde el punto de vista de las estructuras, la solución es muy sencilla: hay que reconocer que la velocidad del viento alcanzó más de 300 kilómetros por hora y, en consecuencia, hay que diseñar los edificios (estructura y acabados) para velocidades de ese orden. Esto va a implicar modificaciones en los criterios de diseño, ejecución y supervisión. Lo que sí es inaceptable para la ingeniería civil mexicana es reconstruir con base en los criterios de diseño y construcción vigentes al momento de Otis.

Por supuesto que implicará mayor costo pero, en términos de la integración del costo en la vida útil de la estructura, va a costar menos invertir ahora en un material que esté adecuadamente sujeto y fijo a la estructura, que no hacerlo. Esto va a representar que en las construcciones informales se intervenga para eliminar los techos ligeros y cambiarlos por losas de concreto o similares, por ejemplo. Es, también, la oportunidad de hacer de Acapulco un ejemplo de una población ordenada y sostenible, capaz de recuperarse de eventos naturales de diversa índole. Los ingenieros civiles debemos participar.

IC: ¿Algún comentario final?

SAMC: Recibir el Premio Nacional de Ingeniería Civil es, para cualquier ingeniero civil, el máximo reconocimiento de los colegas. Me siento muy halagado y muy contento al mismo tiempo, al ver que muchos de quienes han recibido este premio han sido mis mentores y ejemplos de vida profesional y personal. Estoy muy agradecido con el colegio. Me deja un renovado compromiso para seguir contribuyendo a mejorar la calidad, el rigor, la originalidad y la pertinencia de la ingeniería civil mexicana

Entrevista de Daniel N. Moser.

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